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Excelente entrevista que nos debería hacer pensar: "La creatividad se aprende igual que se aprende a leer" Sir Ken Robinson

www.lavanguardia.com
"La creatividad se aprende igual que se aprende a leer"


Un día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima  dibujando. Le pregunté: "¿Qué dibujas?". Y me contestó: "La cara de Dios".
¡. ..! "Nadie sabe cómo es", observé.
"Mejor - dijo ella sin dejar de dibujar-,ahora lo sabrán".

Todo niño es un artista.
Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse... Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

Los niños también se equivocan.
Si compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, desde luego que sí, pero si la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá intentándolo. El único error en un colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes hacen exactamente eso.
 
No estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia?
La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

¿Cuál es ese tipo de talento?
Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para servir al Estado moderno.

La mano de obra aún es necesaria.
¡Pero la industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los sigue formando. Así aumenta el paro.

Pero se nos repite: ¡innovación!
La piden los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición

No hay nada más pasivo que una clase.
¿Es usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.

¿Cuáles son las consecuencias?
Que la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad del sistema.

Tipos con suerte...
Son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.

"Sé humilde: acepta que no te tocó".
¡Falso! ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

¿La creatividad no viene en los genes?
 Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.


Por ejemplo...
Soy de Liverpool y conozco el instituto donde recibieron clases de música mi amigo sir Paul McCartney y George Harrison... ¡Dios mío! ¡Ese profesor de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles!

Y...
Nada. Absolutamente nada. McCartney me ha explicado que el tipo les ponía un disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo.

A pesar del colegio, fueron genios.
A Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su cole porque "desafinaba". A mí, en cambio, un poliomielítico, me admitieron en el consejo del Royal Ballet...

Ahí, sir, acertaron de pleno.
Allí conocí a alguien que había sido un fracaso escolar de ocho años. Incapaz de estar sentada oyendo una explicación.

¿Una niña hiperactiva?
Aún no se había inventado eso, pero ya se habían inventado los psicólogos, así que la llevaron a uno. Y era bueno: habló con ella a solas cinco minutos; le dejó la radio puesta y fue a buscar a la madre a la sala de espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y... ¡estaba bailando!

Pensando con los pies.
Es lo que le dijo el psicólogo a la madre y así empezó una carrera que llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd Webber.

Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada.
Sería cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.

Buscando la 'zona'
Salgo tan inspirado de la entrevista a Ken Robinson que no me resigno a reducirla a esta Contra. Así que, si ustedes me lo piden, explicaremos de su mano en breve cómo encontrar nuestro elemento creativo. Porque a ser innovador se aprende igual que a sumar: a cualquier edad y en cualquier circunstancia, con la única condición de tener ganas. Robinson precisa cómo lograrlo en el informe que está transformando la educación británica. Y me anima a desaprender lo mal aprendido en el cole y a arriesgarme con ustedes a renovarnos hasta encontrar nuestra propia zona,nuestro mentor y tribu creativa, para alcanzar la misma e intensa conexión con la vida que gozaron Einstein o Mozart.

El cerebro no toma decisiones a partir de la percepción en contextos de incertidumbre

Fuente: UAM Gazette.
Fuente: UAM Gazette.

En un reciente trabajo publicado en la revista norteamericana PNAS, neurocientíficos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aportan pruebas que contradicen la teoría prevalente que explica la actividad que ocurre en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones basadas en la percepción.

Los especialistas descubrieron que las decisiones tomadas en contextos de mucha incertidumbre están definidas en gran medida por mecanismos generados internamente en el cerebro.

Estos mecanismos representan la estrategia que ha desarrollado el individuo para optimizar el número de decisiones acertadas y, por consiguiente, el beneficio que obtiene a partir de ellas.

El estudio además proporciona información sobre la dinámica neuronal que revela cómo se forma una decisión.

Según argumenta, la señal generada internamente activa una población de neuronas pertenecientes a un área cerebral de alto nivel cognitivo, produciendo la activación coordinada de grupos de neuronas durante el proceso de decisión.


¿Cuándo decidimos?

Según publica UAM Gazette, estos resultados contradicen la teoría actual sobre cómo es el mecanismo cerebral que subyace a una decisión. Esta teoría indica que la llegada de un estímulo sensorial aumenta la actividad neuronal y que la decisión se alcanza cuando esta actividad supera cierto umbral.

Según esto, en el contexto de una estimulación débil o incluso ausente, la actividad de las neuronas estaría dada por la actividad cerebral de fondo, es decir, por ruido neuronal.

De esta forma, la decisión tendría un comportamiento aleatorio que explicaría por qué el sujeto afirma haber recibido un estímulo aun cuando éste no haya sido aplicado.

El trabajo recientemente publicado es producto de una colaboración entre el grupo de Neurociencia Computacional de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y laboratorios del Instituto de Fisiología Celular y del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Sus resultados afilan un debate que hoy es fundamental sobre el terreno de las neurociencias: ¿Nuestras decisiones se forman luego de que somos conscientes de las evidencias que las fundamentan? O, por el contrario, ¿las decisiones se definen antes de que las evidencias han alcanzado la consciencia?

Experimentos que estudian decisiones

La toma de decisiones basadas en la percepción se refiere específicamente al acto de realizar una elección entre una serie de alternativas, teniendo como información la evidencia sensorial. ¿Cómo se refleja este proceso en la actividad del cerebro? El estudio de este interrogante puede ser abordado a través de experimentos en los cuales un sujeto debe decidir si ha recibido o no una débil estimulación sensorial.

Estos experimentos permiten a los investigadores estudiar qué ocurre en el cerebro mientras se está formando una decisión. Dado que la estimulación es débil y el momento en el que se aplica es incierto, la tarea resulta compleja.

Desde el punto de vista neurobiológico, el estudio del proceso de decisión se lleva a cabo midiendo la actividad neuronal al mismo tiempo que el sujeto está decidiendo entre dos posibles alternativas.

En los experimentos del trabajo recientemente publicado, se utilizó como estimulación sensorial una vibración táctil que era aplicada en uno de los dedos de los sujetos estudiados.

Estos debían indicar si habían percibido o no una vibración, y se les recompensaba en los casos en que sus decisiones eran correctas. La dificultad en la toma de la decisión provenía no sólo de que la vibración era frecuentemente débil o ausente, sino también de la incertidumbre
sobre el momento en la cual se producía.

Fue así como los resultados obtenidos mostraron que existe una señal generada internamente, la cual predispone al individuo a afirmar categóricamente que ha percibido una vibración, aun cuando ésta no haya sido aplicada.

Según los autores, estas evidencias permiten concluir que no es el ruido neuronal lo que determina la decisión, sino que ésta resulta de inferencias que realiza el cerebro sobre lo que ocurre en el mundo sensorial.

¿Son los signos de fatiga un protector del daño muscular?

 

Empieza abril con nuevos temas y con nuevos retos por cumplir. Puede que uno de los más importantes sea dar fin a la temporada deportiva con la menor cantidad de lesiones y en eso tiene que ver mucho el grado de fatigabilidad de nuestro organismo.
Dando vueltas esta mañana a un caso clínico de un deportista con un cuadro de fatiga muscular que termina por convertirse en un mal gesto deportivo que condiciona una limitación en la competición, me he encontrado con esta excelente revisión sobre la fatiga muscular de la que os paso el enlace.

Condicionantes de la fatiga 

La fatiga en respuesta al ejercicio puede ser causada por alteraciones mentales orgánicas o no del sistema nervioso central, lo que se denomina fatiga central y/o por alteraciones del sistema nervioso periférico o del músculo esquelético que es la fatiga periférica.
Ambas cursan con alteraciones de la capacidad contráctil, pérdida de fuerza, pérdida de la capacidad de generar esfuerzo, e incluso con temblor muscular fino postejercicio, realizado éste a intensidades menores de lo que el individuo está entrenado para ejecutar.
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Son muy numerosas las causas que lo condicionan tanto neurológicas como no, pero el resultado último siempre es una disminución importante del rendimiento muscular.
El mayor exponente de este cuadro es el síndrome de fatiga crónica del deportista del que hablaremos en una entrada posterior

Aclarar conceptos: Fatiga versus Fatigabilidad

Podemos definir la fatiga muscular inducida por el ejercicio como la disminución de la capacidad de crear fuerza o potencia muscular suficiente durante la actividad contráctil. La fatiga muscular puede ser muy diferente dependiendo de los mecanismos que la produzcan y esto influye notablemente a la hora de intentar curar  y por supuesto, prevenir. (Sigo utilizando el término curar, aunque esté cayendo en desuso, permitidme que demos desde aquí la pincelada médica que requiere el tema)
Según esto, es diferente la fatiga producida tras correr una maratón que tras realizar la décima repetición de press-banca a una resistencia determinada.
El término fatigabilidad hace referencia, sin embargo, al estado potencial de pérdida de fuerza de un grupo muscular  a lo largo del un período de tiempo. Podríamos definirlo como la tendencia de ese grupo muscular a fatigarse tempranamente una vez que abandona la situación de reposo y realmente es un marcador muy válido del estado de fatiga con respecto al reposo.
Muchas veces la fatiga se define impropiamente como cansancio muscular, pero la mayoría de las veces la fatiga que se desarrolla durante el trabajo submáximo no se refleja necesariamente como sensación de cansancio aunque reduzca la capacidad de desarrollar fuerza y potencia.
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La recuperación podríamos definirla como el tiempo que el músculo tarda en recobrar su situación basal después de haber estado fatigado. Es también, al igual que la fatigabilidad un importante índice del estado de fatiga e incluso del tipo de fatiga que se presenta.

¿Marcadores de fatiga, de fatigabilidad o de daño muscular?

Existen muy pocos estudios que hayan relacionado la fatigabilidad con marcadores de fatiga muscular tanto crónica como aguda.
La fatiga muscular que se puede recuperar rápidamente, debe de ser claramente distinguida del daño muscular, que habitualmente conlleva un período de recuperación más largo.
A pesar de que la fatiga muscular no se acompaña de daño estructural y de que el daño muscular puede ocurrir sin ejercicio físico (como es el caso de las contusiones o los procesos inflamatorios) los biomarcadores pueden ser similares y conviene diferenciarlos, es más, en numerosas ocasiones coexisten, como es el caso de los marcadores de inflamación.

                Marcadores de daño celular

Vendrían reflejados por los niveles en plasma del contenido de la miofibrillas musculares, que al romperse, se vierten al torrente circulatorio:
-Creatinina (muy precoz a la hora de producirse el daño), Creatinfosfokinasa (CPK) Aspartato Aminotransferasa (AST), Cadenas pesadas de troponina, miosina, Láctico dehidrogenasa (LDH), ión Potasio, etc…
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Los mejores futbolistas lo son porque su cerebro está más activo

By Nacho Azcona  Ssportics.es
Investigadores de la Universidad británica de Brunel han sometido a 39 futbolistas de todas las categorías a un escáner cerebral por resonancia magnética mientras les mostraban imágenes de un jugador corriendo hacia ellos con un balón. El objetivo de los científicos era conocer cómo funciona el cerebro de los jugadores durante las acciones de juego.
Durante la prueba los futbolistas más experimentados controlaron mejor sus reacciones instintivas y se mostraron menos susceptibles a caer en los engaños del rival. Todo ello debido a que su cerebro capta la información y toma las decisiones de forma inmediata porque está más activo que el de otros jugadores.