La idea es interesante. Cierto como la vida misma que encuentras ingentes cantidades de personas que te dicen no sólo cual es tu deber y cómo debes cumplirlo, sino que, además, te descalifican sin piedad si no acoges sus doctrinas como postulados de fe de obligatoria obediencia, condenándote a una excomunión tan singular como implacable en la que juez y parte actúan con vocación de hermafroditismo. Lo malo es que emplean tanto tiempo en ocuparse de definir, con ética y estética doctrinarias, los deberes de los otros, que no disponen del necesario sosiego para examinar con cautela cuáles son los suyos.Y como dice el autor de la cita, fácil vivir en el mundo siguiendo los dictados del mundo. Ese “mundo” define lo ortodoxo y lo impone como dogma. A partir de ese instante nace el heterodoxo y se descalifica como anatema. Vivir en los dictados del mundo es vivir en el sistema, en cualquier sistema imperante, porque el imperativo es la ley de la acomodación. Acomodarse a sus postulados es lo conveniente, aunque en ocasiones la conveniencia consume dosis altas de dignidad.
“lo único que me concierne es lo que debo hacer, no lo que la gente crea que debo hacer”
Recorte del Blog de Mario Conde y que he visto interesante compartir.
“lo único que me concierne es lo que debo hacer, no lo que la gente crea que debo hacer. En esta máxima, tan difícil en la vida práctica como en la intelectual, reside la entera distinción entre grandeza y mediocridad. Es la mas ardua porque siempre encontrarás a aquellos que creen saber mejor que tú en que consiste tu deber. Es fácil vivir en el mundo siguiendo los dictados del mundo; es fácil vivir en soledad según nuestros propios dictados; pero el gran hombre es aquel que, en medio de la multitud, mantiene con impecable dulzura la independencia de la soledad”. Es cita de R.W. Emerson.
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