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Secretos de la gente positiva

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Secretos de la gente positiva



La psicóloga
 Patricia Ramírez explica cómo piensan y actúan quienes se levantan tras las más duras caídas.Injusticias, maltratos, pérdidas... Sea cual sea el golpe que reciban, hay personas positivas que rehacen sus vidas y solucionan sus problemas

"Nadie vive todo el tiempo una vida de príncipes. Todos conocemos a personas enfermas cercanas, tenemos problemas que resolver y sobrellevamos situaciones difíciles. Si esperamos el momento idóneo para actuar, no lo haremos nunca porque no existe", explica la psicóloga clínica Patricia Ramírez.

Según esta especialista autora de la obra Autoayúdate, "algunas personas viven o han vivido situaciones extremas o de gran dureza, consiguiendo vivir con este problema cómo si no existiera y, a la vez, trabajar, disfrutar e implicarse con la vida, para después superarlo".

TOMAR UNA ACTITUD ANTE LA VIDA
Hay quienes han sufrido injusticias pero 2salen airosos, sufren, lo pasan mal, pero son capaces de sacar una fuerza interior que les convierte casi en héroes de sus vidas y en el ejemplo para los que les rodean", según esta profesional especializada en trabajo en equipo, liderazgo, cohesión, optimismo y actitud (www.patriciaramirezloeffler.com).

Para conocer los secretos de aquellos que --en palabras de Ramírez-- "pulverizan el pedrusco (cualquiera de los golpes de la vida) y lo convierten en arena, consiguiendo normalizar su existencia". En entrevista, esta psicóloga aconseja aprender de esos hombres y mujeres "como tú y como yo", que vivieron momentos complicados y han triunfado en las batallas de sus vidas.
Afirma que "nuestra vida es lo que decidimos". 
Las circunstancias que nos rodean no dependen muchas veces de nosotros: la crisis, despidos, el paro, que nuestra pareja decida dejarnos. Pero la forma en cómo interpretamos lo que nos sucede y la actitud que tomamos ante la vida, sí es decisión nuestra.
Personas con problemas muy parecidos y circunstancias socioeconómicas y familiares similares, se enfrentan de forma distinta a su problema. Unas tienen una visión catastrófica y anticipan continuamente lo que puede salir mal y otras, más optimistas, ante situaciones similares, encaran la vida con ilusión, con fe y con más soluciones que problemas.

¿Cuál es el "denominador común" de las personas que resuelven sus problemas y salen victoriosas de las adversidades? 
La atención, es decir lo que piensan, sienten y hacen. Hay personas que ponen su atención en lo que depende de ellas y esto les confiere control. Otros, en cambio, solo piensan en lo que no funciona y que, además, no depende de ellos. La gente sale victoriosa no porque tenga suerte, sino porque da más valor a levantarse que a recrearse en el error o lo que salió mal. La conducta victimista nos debilita e impide centrar nuestra atención en las nuevas oportunidades que surgen. 

NUNCA HAY QUE DEJAR DE MOVERSE 

¿Y por qué unos eligen un camino y otros toman otro? 
Somos responsables de lo que sentimos, pensamos y hacemos y esas tres variables lo condicionan todo. Tenemos libertad para elegir, pero no siempre lo hacemos de forma eficaz.

¿Cómo alejan estas personas sus dificultades y consiguen trabajar y disfrutar de la vida, pese a estar en una situación crítica? 
Centrando la atención en lo que suma y en lo que depende de ellas. Buscando soluciones en lugar de recrearse en el dolor y el problema. Dificultades tenemos todos, pero unos los magnifican y solo hablan de ellas y otros, durante el mismo periodo, buscan ayuda en amigos, familia, soluciones, ideas, y cambian la manera de hacer las cosas. Son personas que nunca dejan de moverse, y que no se detienen a ver venir las situaciones.

¿A qué atribuye que algunas personas sean capaces de vivir en paralelo con los problemas y sobrellevar las dificultades? 
No creo que sea algo natural, no nacieron con ello. Lo fueron aprendiendo por el camino, a través de la educación en valores, de los maestros, de las experiencias con los amigos, con sus compromisos, etc. Y en determinado momento ejercen esas capacidades de forma natural porque las han entrenado, son responsables con sus vidas. No están esperando que vengan a rescatarlos, sino que decidieron coger el timón. Esta actitud puede venir inculcada a través de la escala de valores que recibieron en casa o que haya salido de ellos mismos.  

También afirma que "nuestra felicidad depende de nosotros mismos".
Que los demás nos atiendan tiene "efectos secundarios positivos". Por ejemplo, la gente está pendiente de nosotros y recibimos atención. Pero también tiene importantes consecuencias negativas, ya que "estamos vendidos", porque para ser felices necesitamos que los demás nos llamen, nos pregunten, nos ayuden. Uno tiene que ser capaz de autogestionarse, sobre todo en lo emocional. Y todo lo que venga de ayuda, bendito sea.

PENSAR DE FORMA ÚTIL 

¿Cómo puede desarrollarse la capacidad de gestionar y disfrutar de la vida "pese a que lluevan piedras"? 
Esta capacidad es la consecuencia de mucho entrenamiento, de anteponer por filosofía lo que suma a lo que resta. Todos tenemos la capacidad de entrenarlo, y si uno cree que no puede, tiene que pedir ayuda a un especialista, igual que lo hace con un médico endocrinólogo cuando quiere perder peso.

¿Otra claves para salir airoso de la dificultades sería actuar en vez de esperar? Usted afirma "si esperamos el momento idóneo para actuar, no lo haremos nunca, porque no existe". 
En efecto. Hay personas que esperan que haya una situación idílica para tomar decisiones, para salir de su zona de confort psicológico. Temen a las emociones como el miedo, la ansiedad o la incertidumbre. Pero estas emociones forman parte de la vida y tenemos que aprender a convivir con ellas, a quitarles valor y a aceptar que son parte de nuestro crecimiento personal y profesional. No hay una situación idílica, pero si la posibilidad de que uno sigua construyendo a pesar de la adversidad.

¿Qué actitudes, conductas podemos cultivar para desarrollar las capacidades que las personas que resuelven sus problemas? 
Tenemos que pensar de forma útil, ni positiva ni negativa. Hay que pensar en aquello de lo que sí que nos podemos ocupar, y alejarnos de lo que no podemos atender.  La clave es mantener un pensamiento orientado y firme hacia el éxito y siempre basado en lo que depende de nosotros mismos. La información la elegimos nosotros, porque somos libres de tener en nuestra mente los pensamientos que deseamos.

Para lograrlo, usted pone el símil de un GPS.
En efecto, hay que programar la mente como si fuera el posicionador geográfico electrónico que llevamos a bordo de nuestro vehículo, introduciendo la información que nos lleva al lugar deseado, y no aquella que nos dice cómo fracasar. Cuando nos dirigimos a una dirección, qué introducimos en el GPS: ¿las diferentes maneras de cómo no llegar al sitio al que queremos llegar o solo la dirección a la que nos dirigimos? ¡Pues eso!

NI SE GRITA NI SE HUMILLA.

Patricia Ramírez. El País.

Educar a nuestros hijos con autoritarismo es un error a largo plazo. Por mucho que  creamos que así nos atienden, solo generamos desconfianza y minamos su autoestima.
Mira que eres pesado! Te lo digo por última vez, o vienes ahora mismo o... me quito la zapatilla". ¿Recuerda a su madre pronunciar esta frase?. La mayoría de los hijos han sufrido este tipo de amenazas, que en ocasiones se volvían realidad y en otras quedaban simplemente en eso... amenazas.
Siempre hemos oído decir que los niños no nacen con un manual debajo del brazo... mentira. ¡Será por manuales! Esta frase tenla sentido hace 30 años, pero hoy día, los que no se educan para ser unos buenos padres es porque no tienen ningún interés en hacerlo. Se excusan en ideas como que "nuestros padres siempre nos han dado una bofetada y no tenemos ningún trauma". Pero hoy existen directrices que ayudan y facilitan la labor educativa, que explican qué hacer y qué es perjudicial para el crecimiento y desarrollo de su hijo.
Vivimos de forma acelerada. Muchos padres están al borde de un ataque de nervios... siempre corriendo. Los niños son una fuente de placer, pero también una fuente de estrés. Están continuamente comprobando dónde están sus límites. Y si a esta conducta tan típica de todos los niños se añade la poca paciencia que tienen los adultos, la situación se convierte en una bomba de relojería.
La tendencia es dejarse llevar por los impulsos. Contemple esta escena:
- "Pepe, métete en la ducha, que ya está la cena".
- "Ya voy'', responde Pepe, pero sigue jugando en el ordenador y la madre le vuelve a decir:
- "Pepe, te he dicho que te metas en la ducha".
El niño, acostumbrado a que le repitan todo cinco veces, pasa y sigue jugando. La madre piensa:
- "Siempre me pone al límite, nadie piensa en mí, por qué no obedecerá a la primera... siempre estamos igual!" y fruto de esta interpretación grita:
- ¡Pepe, que te he dicho que te metas en la ducha, siempre estás igual, tengo que repeürlo todo veinte veces!", se acerca hasta su habitación enfadada dando voces.
Cuando da gritos y falta el respeto a sus hijos, los etiqueta y en el peor de los casos, les pega... los está humillando, les transmite que no son buenos y que no vale la pena respetarlos, que se merecen ese trato y les enseña una forma equivocada de ejercer el control.
Cuando sean mayores y tengan hijos, repetirán este modelo de disciplina con sus hijos, lo ejercerán como jefes en la oficina y tratarán de forma agresiva a los amigos en el cole y a sus parejas.
APRENDIZAJE HEREDADO
"Si queremos que nuestros hijos sean personas de bien, debemos empezar nosotros por ser personas de bien" (Albert Einstein)
Los padres y madres agresivos se sienten orgullosos de tener hijos obedientes y sumisos. Las personas autoritarias consiguen mucho poder en un corto espacio de tiempo. Normal, nadie quiere que le peguen ni que le digan "no sabes hacer nada, eres un imbécil". Pero el coste que supone este tipo de disciplina es muy alto. Los hijos pierden la confianza en sus padres, dejan de hablar con ellos porque tienen miedo de las consecuencias de lo que cuentan, mienten porque la verdad puede ser negativa para ellos, y en el peor de los casos se sienten tan angustiados que terminan rechazando y refugiándose en todo lo que les aleja de la realidad. Confían más en los amigos y los padres de sus amigos que en los suyos propios. A pesar de que algunos niños son más activos, inquietos, "movidos" que otros, todos responden si actuamos siguiendo unas directrices basadas en el respeto, la perseverancia, la paciencia y la seguridad.
A continuación vamos a ver unas normas de lo que sería mejor dejar de hacer y de lo que sí funciona. Como madre, padre o responsable del niño, no puede... y en cambio debería...
No puede: etiquetarlo, compararlo ni hablarle con desprecio y humillando. "Eres tonto, si es que no das una, no te puedo pedir nada", o "eres un guarro, tienes toda la ropa sucia por medio". Cada vez que insulta y descalifica a su hijo, disminuye su autoestima y actúa potenciando justo lo que desea que cambie. Si le transmite a su hijo qué es un guarro, la tendencia será a actuar conforme a su etiqueta.
Si debería: corregir lo que desea que cambie centrando el comentario en lo que hace o deja de hacer en lugar de criticarle. Deje de insultar, es preferible decir: "Por favor, pon más atención cuando compres la fruta que te he encargado, porque la mitad de lo que has traído está tan maduro que no se puede comer". Trate de ser cariñoso cuando pida que haga algo, sea paciente, es un niño. En caso de que no le obedezca, avísele de cuáles serán las consecuencias de no hacer lo que debe. Sea firme y no dé un paso atrás.
No puede: machacarle por sus errores. A todos nos basta con que nos digan las cosas una sola vez. El primero que se siente mal cuando se equivoca es uno mismo. Y por favor, elimine el famoso "te lo dije". No suma ni aporta nada.
En camblo, deberla: hacerle entender dónde está el error, dialogar, preguntarle si necesita ayuda. Si es necesario castigar, hágalo, pero siempre en un tono comprensivo y explicando que existen equivocaciones que tienen consecuencias negativas y que esta es una forma de aprendizaje.
No puede: castigar de forma desproporcionada y/o pegarle. Los castigos desproporcionados y los físicos son una de las peores humillaciones, Sí es cierto que a través de los castigos los niños aprenden que cuando son desobedientes obtienen consecuencias negativas.
Pero veamos cuales son las directrices para que el castigo sea un recurso eficaz y no una herramienta agresiva. Motivo de castigo es desobedecer, faltar al respeto, hacer daño a otros, no cumplir con las obligaciones o no comportarse conforme a las escalas de valores que los padres transmiten a sus hijos.
Sl debería: castigar de forma efectiva, cumpliendo con los siguientes criterios: el castigo debe ser algo que se explique y que el niño sepa por qué está siendo castigado. Tiene que conocer qué puede o no puede hacer: "estás castigado sin salir hoy a jugar o sin coger el ordenador". Tiene que ser algo que al niño le moleste perder. Si le castiga con algo que le da igual, es como no hacer nada. Además, tiene que ser apropiado a la edad. No puede castigar a un niño de seis años sin jugar todo un mes.
LAS CLAVES DEL EXITO EDUCATIVO
"El propósito de la educación es lograr que los niños quieran hacer lo que deben hacer" (Howard Gardner psicólogo y profesor de la Universidad de Harvard).
La inmediatez en el castigo es importante, sobre todo en niños pequeños. Si castiga a un niño de cuatro años sin salir el fin de semana y estamos a lunes, se le olvidará y perderá el sentido. Y todo tiene que explicarlo con un tono de voz conversacional v meditado. Transmítaselo de forma tranquila y segura. No se trata de humillar, sino de que aprenda.
Y recuerde seguir normas muy sencillas como mantener la calma: se obedece más a una persona que transmite calma y seguridad que a la que pierde los papeles. Refuerce y valore los cambios que hagan sus hijos. A pesar de que piense que son sus obligaciones, a todos nos gusta que nos valoren cuando hacemos algo que está bien. Todo lo que se refuerza, tiende a repetirse. Si quiere cambiar un comportamiento, en lugar de decirle lo que no tiene que hacer, dígale lo que espera de él. En lugar de decir "deja de jugar a la pelota", dlgale: "¿por qué no montas esa ciudad de Playmobil tan chula que hiciste la semana pasada?".
Establezca reglas claras y sencillas. No complique todo con mil instrucciones a la vez, que además suelen ser incompatibles unas con otras. Si le dice que recoja sus juguetes, no le diga también que se duche. Una cosa detrás de otra. Dele la opción de elegir en algunas cosas, sáquele dos pantalones y deje que escoja. Y demuéstrele siempre que su amor es incondicional. Hay niños que han llegado a interiorizar que el amor de sus padres está en función de cómo se comporten. Esto es algo muy cruel.

¡Ser quejica tiene premio!

. Psicóloga del deporte y conferenciante.

Ya lo dice el refrán, QUIEN NO LLORA, NO MAMA. Y es que el que se queja lo hace por algo. La queja tiene un fundamento detrás. Las personas buscan sentirse bien tratadas, la justicia y todo aquello que estiman que les pertenece, como el cariño, un trabajo digno, respeto, una pareja con la que sentirse feliz, poder tener hijos, el estado de bienestar y un largo etcétera.

Pero tenemos que aprender que no todo puede conseguirse a través de la queja. Todos tenemos derecho a muchas cosas y si hubiera una justicia social y ética, el mundo estaría mejor repartido. Esto es cierto. Pero también tenemos obligaciones. Y a más de uno se le olvidan... o buscan la vía fácil.
Si esperas a que la vida sea justa contigo y que todo sea "como debería ser", planteamiento que además es muy subjetivo, igual nunca llegas a sentirte en equilibrio. Porque más que esperar a que te llegue lo que te toca, debes salir a por ello, siempre que esté bajo tu control y puedas intervenir con esfuerzo y trabajo en la consecución del objetivo.

Si tú protagonizas el cambio, si te implicas de la forma que sea, aumentas la probabilidad de que eso ocurra. Pero si esperas a que los demás resuelvan tu vida por ti, estás vendido a "los otros". Acomodarse no forma parte del que quiere superarse, ni de los que luchan por buscar su sueño. 

Tienes que ser solidario con quien te pide ayuda. Para mí es una de mis máximas, pero no debes favorecer al que quiere que le resuelvas la vida sin intervenir él en ella.
Mucha de la gente que actúa así, despreocupándose de sus obligaciones en lugar de responsabilizarse de ellas, lo hace porque otros ocupan esa parcela que él desatiende. Y lo hacen porque no quieren verlos sufrir, porque piensan que eso significa ser buena persona, porque no saben decir que no, o porque el chantaje emocional les puede. Pero de verdad que cuando ofreces este tipo de ayuda, NO AYUDAS a la persona. Lo que le transmites o lo que educas es en "no hace falta que te esfuerces, porque alguien lo hará por ti". Y a la larga este mensaje conlleva serias consecuencias. Desde no saber salir de la zona de confort hasta ser un vago redomado.
Esto es especialmente importante en la educación de los hijos. Deja que se frustren, que lo pasen mal, que sientan agobio, que se acuesten tarde una noche porque no han sabido organizarse y se les acumula el trabajo... no intentes ayudar. Estos sentimientos y situaciones forman parte de la vida y se van a encontrar con ellos en la etapa adulta. Cuanto antes aprendan a manejarse, superarlos y tolerar la frustración, mejor. La vida no es lo que a ti te gustaría que tuvieran, sino un cúmulo de circunstancias sobre las que tú muchas veces no tendrás control. Deja que se enfrenten con esas emociones negativas, y diles que son incómodas pero que no son peligrosas.
Además de los hijos, hay muchos familiares y amigos que se acomodan, se quejan, están siempre malos, siempre tienen problemas, se sienten maltratados y continuamente se quejan por todo. Aprenden con su forma de actuar que los otros familiares y amigos les prestan atención. Aquí tampoco estás ayudando si les resuelves todo y refuerzas su queja. Diles que sí, que es cierto, pero que todo el mundo tiene dolores, problemas y momentos duros, pero que lamentarse no es la vía, solo el desahogo. Una vez que han vaciado las piedras de la mochila, deben actuar. Deja de prestar tención a la queja inútil y pide que empiecen a intervenir en sus vidas. Se sentirán mejor y tú serás más libre. Es agotador, y un exceso de responsabilidad, saber que la felicidad de otra persona sólo depende de lo que tú puedas hacer por ella.
Anímale a que tome el toro por los cuernos, que empiece a ACTUAR. Los propósitos sirven de muy poco si no estableces un plan de actuación. Imaginar y soñar sabemos todos, pero empezar a dar pasos solo está al alcance de los que de forma sincera desean el cambio.

"La psicología debería ser parte de la vida del deportista profesional"

En su primer libro, la granadina aplica las técnicas que utiliza con los deportistas al día a día del cualquier persona · Ha sido el más vendido de no ficción esta semana

GRANADA hoy
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Patricia Ramírez con su primer libro, Entrénate para la vida.
Patricia Ramírez acaba de sacar su primer libro Entrénate para la vida y ya ha conseguido que sea el más vendido de no ficción en el país. En su obra aplica las técnicas de las terapias deportivas al día a día de cualquier persona. Además, tiene también un factor solidario, ya que parte de los derechos de autor está destinado a ANDEX, una asociación de familiares de niños con cáncer. La psicóloga fue considerada el mejor fichaje del Real Betis en la temporada pasada. Asimismo también ha trabajado con otros deportistas y equipos, como Paquillo Fernández o el RCD Mallorca. 

-En su blog dice que de pequeña se dedicó a la gimnasia deportiva, ¿en qué momento decidió cambiar su camino y dedicarse a la psicología deportiva? 

-Dicidí estudiar psicología por una profesora que me ayudó mucho en un momento muy triste y tuve claro que quería ser como ella para ayudar a los demás. Lo de psicóloga deportiva apareció luego, ya que en mi deporte no se me había ocurrido que yo necesitara un psicólogo deportivo porque no existía esa figura. Conocí a dos médicos de la salud del deporte con los que hablé de la importancia de la 'cabeza'. Y así, empecé a trabajar con Paquillo y con el Granada CF y, a partir de ahí, vinieron los éxitos muy seguidos: el ascenso del CB Granada, todos los logros de Paco. Me fue muy bien, yo me sentí muy cómoda y me especialicé en trabajar en el deporte. 

-Ha trabajado con deportistas individuales, como Paquillo, y con equipos, como el Real Betis, ¿en qué ambiente se ha sentido más cómoda? 

-En los dos. Son dos trabajos muy diferentes. En el deporte individual se genera una relación muy íntima con la gente. Tengo con ellos una relación muy estrecha porque el compartir confidencias, éxitos, derrotas y esas emociones que lleva el deporte, hace que cohesiones mucho. Y en los deportes de equipo también, porque viajas con ellos, cenas, comes, convives con el éxito y el fracaso, y eso une muchísimo. 

-Llegó al Betis en un momento en el que el equipo no se encontraba en su mejor momento: había descendido de categoría, tenía problemas de impago... ¿qué fue lo más difícil de trabajar con este grupo? 

-Lo más difícil ha sido trabajar con ese punto de no retorno que significa subir sí o sí. Había que subir sí o sí y no cabía otra alternativa. Entonces eso implica un nivel de inversión de esfuerzos, de no poder bajar los brazos, de no poder relajarte y de tener que ir a por el objetivo como algo obsesivo que requería mucha implicación por parte de todos. 

-Después del trabajo realizado con el conjunto sevillano, ¿cuáles fueron los motivos que le llevaron a abandonar el equipo? 

-El Betis me pidió una serie de exigencias como que quería un psicólogo que estuviese a pie de campo, que estuviese ahí todos los días y que no compaginara tantas cosas con ellos . Yo elegí la promoción de mi libro y seguir con todas las colaboraciones que tengo en los medios de comunicación que, en estos momentos, me reconforta muchísimo. Quería dedicarle tiempo al libro, a la promoción, al segundo libro con el que estoy y a mis colaboraciones en televisión. Por eso elegí cerrar esa carpeta. 

-Primero deportista, después psicóloga y ahora también en los medios de comunicación, ¿con qué campo se queda? 

-Me reconforta mucho todo porque de cada rama voy sacando aprendizajes diferentes. Me encantan mis pacientes, que son los que me ponen los pies en la tierra. Ese es el motivo por el que yo empecé en la psicología, para ayudar a alguien que está sufriendo ansiedad o que está triste. Me reconforta también el deporte porque genera un tipo de emociones muy intensas tanto cuando pierdes como cuando ganas. Y me gusta la divulgación. Me gusta escribir y divulgar la psicología en televisión porque es un medio en el que me siento cómoda. 

-Ha trabajado con dos equipos de Primera División, pero no es muy común que los clubes grandes incorporen la figura del psicólogo en su equipo, ¿por qué motivo estos equipos no incluyen esta figura? 

-No la incluyen porque los entrenadores desconocen la labor que estamos haciendo. Asociamos que la psicología del deporte es psicología para motivar, aunque no es eso, sino la unión de muchas variables como atención, concentración, toma de decisiones, cohesión o trabajo en equipo. Para motivar está el entrenador si tiene carisma. Pero no se trata solo de motivar, sino de enseñar al deportista a pensar y sentir en una dirección que sume. 

-Trabajó con Paquillo en un momento en el que no estaba al cien por cien, pero gracias a su ayuda salió adelante, ¿cómo encajó la noticia de su implicación en una red de dopaje? 

-De ese tema prefiero no opinar porque no es algo que esté relacionado con mi labor como psicóloga. Mi relación con Paco ha sido profesional, para ayudarlo en la psicología del deporte, y personal, ya que mantenemos una estrecha amistad. De ese tema he estado muy ajena. 

-El atleta Diego Ruiz dice en la introdución de su libro que gracias a sus técnicas ha mejorado sus resultados. ¿Cree que todo deportista necesita en algún momento de su carrera profesional poner en práctica estas técnicas? 

-La psicología del deporte debería ser un eje transversal en la vida de un deportista. Tienen que trabajar la forma de mantener la concentración y estar motivado. La psicología debería formar parte de tu vida profesional para que te ayude. 

-Cada vez hay más jóvenes deportistas que, en edades muy tempranas, empiezan a formar parte del deporte de élite, ¿ha trabajado con jóvenes en esta situación? 

-Tengo muchos niños, sobre todo de doce años. Son niños que despuntan muchísimo y que necesitan ese apoyo para poder seguir disfrutando las competiciones, para no tener presión y enfrentarse a las derrotas. Los niños encajan mal las derrotas porque perder para un ellos es un fracaso muy grande. 

-¿Qué connotaciones negativas puede tener en su desarrollo que entren en esas esferas tan pronto? 

-Lo más negativo es que deje de disfrutar y que haya presión por parte del club o los padres. El niño tiene que practicar el deporte por salud, por relacionarse con otra gente y porque lo disfrute. En el momento que deja de disfrutarlo, malo. El segundo peligro es que a la vez que empieza a implicarse en el deporte, deje los estudios. Hay que compaginar la formación y evitar el fracaso escolar. 

-¿Es común que el éxito obtenido se les pueda subir a la cabeza? 

-Depende de como trabajemos la humildad. Si conseguimos que sigan siendo humildes, no habrá ningún problema. Además, ellos tienen que relacionar que el éxito solo viene por su implicación y por sus esfuerzos. 

-¿Qué recomendaciones daría para los jóvenes que empiezan en el deporte? 

-Que disfruten y salgan a pasarlo bien. Hay mucho tiempo ya para sufrir.

LA IMPORTANCIA DE SABER PERDER Y CÓMO SUPERAR EL BACHE

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La importancia de saber perder- Danone Nations Cup
A pesar de que cada vez que empieza un partido, una de las tres alternativas es la de perder, nos cuesta mucho acostumbrarnos a la derrota. Todos jugamos para ganar, de hecho es el objetivo último del juego. Los gritos de “guerra” en los equipos hablan de GANAR, VENCER, SALIR A POR TODAS, etc.
Del Barón Pierre de Coubertin, en su discurso de la Olimpiada de 1908 en Londres, trascendió el famoso lema “lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar”. Si solo atendemos a esta parte de la frase, la mayoría de los que competimos cada fin de semana no nos esforzaríamos, ni lucharíamos, ni nos dejaríamos el alma en el campo cuando lo damos todo. Lo cierto es que nadie quiere perder.
Pero la frase no acaba ahí. Coubertin finalizó diciendo “porque lo esencial en la vida no es lograr el éxito sino esforzarse por conseguirlo”. Escuchar que lo importante es participar nos puede parecer hasta una filosofía derrotista, pero cuando hablamos que lo que cobra relevancia es el esfuerzo que invertimos para alcanzar el éxito, todo cambio de color.
La manera en cómo asumimos lo que se pierde, determina la capacidad que tenemos para volver a levantarnos. Necesitamos saber en qué consistió nuestra derrota. Y en este sentido juega un papel fundamental el “locus de control”. El locus de control es la variable psicológica que relaciona éxito y fracaso con factores externo e internos. Si achacamos el éxito a factores externos, cuando ganamos decimos que ha sido porque el rival era flojo o porque el árbitro nos ha ayudado; si achacamos el éxito a factores internos en la victoria, diremos que ganamos porque nos esforzamos, fuimos superiores y jugamos con intensidad y concentrados.  Cuando achacamos el fracaso a factores externos, hacemos comentarios como que el árbitro nos ha perjudicado; y cuando perdemos y hacemos atribuciones internas, decimos que hemos perdido porque no estuvimos bien y no fuimos capaces de finalizar las jugadas.
Cada vez que echamos balones fuera en la derrota, perdemos la oportunidad de aprender y corregir lo que sí depende de nosotros. Tanto en el éxito como el fracaso, debemos buscar lo que depende de nosotros. Busca siempre lo que depende de ti, porque ahí es dónde está el margen de maniobra, ahí es donde puedes introducir factores de corrección y responsabilizarte de lo que haces o dejas de hacer. No es lo mismo “jugar con intensidad” que “ganar”. Jugar con intensidad sí depende de mí y ganar no. Así que cuando analices la derrota, intenta hacer algo similar, lo que dependió de nosotros y qué podemos modificar. Sólo así transmitiremos seguridad y sabremos que, si nosotros actuamos de forma diferente, podremos influir en el resultado.
Como entrenador puedes formar y educar a tu jugador, primero, para que lo dé todo en el campo, se esfuerce y trabaje para el equipo, y segundo, para asimilar la derrota una vez que ya no podamos influir en el resultado.
¿Cómo se muestra un niño que sabe perder y cómo podemos ayudarle?
>>No hace alarde de emociones desinhibidas, como tirar botellas de agua con furia, ni dar patadas al banquillo. ¡Cuidado con el descontrol! Los entrenadores tenéis que dar ejemplo. Que estéis bajo un momento de tensión no significa que todo vale. Saber controlarse forma parte de la educación en valores.
>>Felicita al rival por la victoria.
>>Anima a los compañeros, les apoya y transmite confianza “no pasa nada, la próxima lo conseguimos”.
>>Le dura el malestar un tiempo prudencial. No se puede estar pensando en la derrota toda la semana. En la vida también están los amigos, el colegio y la familia. Y ninguno de ellos tiene la culpa de la derrota. Apártala y centra tu atención en esforzarte en el próximo partido.
Analiza el partido desde el locus de control interno. Hazle preguntas a los chavales del tipo:
- ¿Qué podemos corregir que dependa de nosotros en el próximo partido?
- Para poder jugar para ganar en el próximo partido, ¿en qué nos tenemos que centrar?
- ¿Cuáles son nuestros factores de éxito, qué hacemos bien, cuáles son nuestros valores?

LA CULTURA DEL ESFUERZO

http://www.danonenationscup.es/2012/03/la-cultura-del-esfuerzo/

15 marzo 2012, 9:30


la cultura del esfuerzo - danone nations cup
La vida es una fuente de oportunidades, es como si estuvieran en un escaparate para nosotros. Algunos las ven y otros pasan de largo sin percatarse. Hay personas que tienen la capacidad para verlas y transformarlas en realidad. Nadie consigue convertir su sueño  contando con la buena suerte. Desde pequeños tenemos que educar a los niños en la cultura de “el que algo quiere, algo le cuesta”.
Muchos programas de la televisión nos transmiten valores de “vidas fáciles”, conseguir tener dinero sin trabajar o simplemente enriquecerse a base de hablar mal de otros y criticar la vida del vecino. Estos programas los ven los padres y a veces, sin darnos cuenta, hacemos comentarios que se transmiten a nuestros hijos. Cada vez que sentamos un precedente con los niños, ellos lo convierten en una costumbre. Los chavales necesitan tener límites y obligaciones, y no unos padres o entrenadores que si los ven casados hagan las cosas por ellos.
Os propongo a continuación unos consejos y un ejercicio para educarnos y reflexionar sobre la importancia del compromiso y el esfuerzo.
EJERCICIO:
Puedes preparar una ficha para los niños en las que les pidas que piensen en aquellos logros que han conseguido en sus vidas, como aprobar algún examen difícil, aprender a montar en patines o que la chica/o de sus sueños les hiciera caso. Pregúntales a continuación cómo se sintieron, que recuerden la sensación pletórica de ese momento, que la revivan y se sientan bien. Seguramente sintieron orgullo. A continuación pregúntales ¿cómo conseguisteis llegar a vuestro objetivo? ¿Tuvisteis que esforzaros?
Es bueno que los niños asocien su implicación y lo que les costó alcanzar ese objetivo. Esta pequeña reflexión te hace ver que cada vez que quieras alcanzar algo, primero, tendrás que trabajártelo, y segundo, te permite tener la seguridad de que una vez te implicaste y lo alcanzaste, por lo tanto: TÚ TIENES RECURSOS PARA HACERLO.
CONSEJOS:
1. Cuelga en el vestuario y en la zona deportiva frases motivadoras que contengan palabras como ESFUERZO y COMPROMISO:
- Sólo con tu trabajo alcanzaremos el objetivo del grupo.
- Entrenaremos con esfuerzo para ganar partidos.
- En un grupo de trabajo, cuenta el esfuerzo y compromiso de todos.
2. No sientes precedentes. Si permites que hoy no recojan el material deportivo, mañana tampoco querrán recogerlo.
3. Cada vez que jueguen un buen partido, REFUÉRZALOS. Diles que les agradeces la intensidad, el esfuerzo y el compromiso.
4. No digas comentarios del tipo “es un listo, sin hacer nada lo tiene todo”, “si es que hay alguno que ha nacido con suerte, tiene talento y con eso le vale”, porque estarás influyendo en la relación recompensas y premios – trabajo y esfuerzo.
5. Valora públicamente a los niños que se superan y se esfuerzan en los entrenamientos y partidos, a pesar de que no sean los mejores técnicamente.

Valores del deporte de alto rendimiento aplicados a la vida cotidiana

El próximo 8 de octubre tendrá lugar en el Hotel NH Viapol de Sevilla, en horario de 18:30 a 20:30, la primera de las conferencias que Patricia Ramírez y Jofran Eventos llevarán a cabo dentro de un programa que pretende llevar las mismas por toda la geografía andaluza y española.

Como bien indica el título de la conferencia, nuestra intención es aplicar los valores del deporte de alto rendimiento a todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

La actitud que tomamos ante la vida juega un papel fundamental.Elegimos el color del cristal con el que miramos las cosas. Controlar nuestros pensamientos y elegir las emociones que suman es un medio muy efectivo para responsabilizarnos de nuestra vida y de cómo elegimos vivirla.

La capacidad de reevaluar y darle una explicación alternativa a las situaciones dramáticas nos confiere poder y control sobre las mismas, y nos libera de las emociones negativas y de sus desagradables consecuencias.

La capacidad de rendir y ser productivo está directamente relacionado con el bienestar en nuestra vida. La calidad de vida y la paz interior es el tesoro que buscamos todos a nivel personal. Se trata de aprender a vivir, minimizando lo que resta y potenciando lo que suma en nuestras vidas. Tú eres el responsable de esta actitud, tú eres el que puede decidir aprender a vivir de otra manera.

Objetivos

§ Conocer y tomar conciencia de la importancia de reenfocar y reinterpretar nuestras circunstancias, los problemas y cómo este nuevo enfoque puede influir en una mejora y nuestro bienestar personal.

§ Aprender que “sufrir” las situaciones adversas no significa hundirse, bajar los brazos. Los sentimientos negativos forman parte de nuestra vida. Se trata de darles su sitio, buscar soluciones, tomar decisiones y pasar página.

§ Aprender recursos básicos que nos permitan cambiar nuestros pensamientos y nuestro estado de ánimo.

§ Responsabilizarnos de nuestra felicidad.

Contenidos

§ Pensamiento, emoción y comportamiento

§ La importancia del pensamiento y cómo controlarlo

§ Positivismo versus pesimismo

§ Beneficios del humor y de sentirse bien

§ Cómo potenciar emociones positivas

Todos aquellos interesados en asistir a la conferencia, deberán formalizar su inscripción abonando la cuota en el número de CC 2106 0420 04 1132000881 de Cajasol, indicando el nombre del asistente. Es imprescindible llevar el DNI o el resguardo de ingreso/transferencia el día de la conferencia. Precio de la conferencia 35 euros.